Entrenar, jugar y estudiar, esas eran mis tareas durante mi juventud. La persona que le daba un orden a tanta energía y pasión era mi mamá, ama de casa a cargo de 5 hombres (mi papá, mis 3 hermanos menores y yo), quien me decía que utilice toda esa fuerza y esos ánimos que me daba el fútbol para avanzar con mi formación académica.
Toda la vida le voy a agradecer, ya que el recuerdo de mi madre me permitió encontrar el valor para poder recibirme como Director Técnico Nacional de Fútbol.
El segundo club en el que jugué fue en el Club Leandro N. Alem… (seguir leyendo)